La luz: composición y medición

Uno de los aspectos más importantes al momento de comenzar algún proyecto de cine, fotografía, televisión, etc., es la luz. Pero, ¿realmente conocemos sus características y formas de medición? La luz está compuesta por ondas electromagnéticas con distintas longitudes. Existen dos tipos de onda: las que son cortas y las que son largas, mismas que pueden ser  percibidas por el ojo. Estas ondas componen el espectro de colores visibles para los humanos.

Las longitudes de onda están relacionadas a la percepción de los colores, las ondas más largas son percibidas como rojo claro, mientras en el otro extremo, las más cortas se perciben en  violeta. En la parte media, se encuentran el resto de los colores perceptibles para los humanos. Por lo tanto, lo que logramos ver, es realmente una parte pequeña de todo el espectro posible.

Partiendo de este principio, hay diversas formas de medir la intensidad o las características de una fuente de luz, la radiometría y la fotometría. La primera es la encargada de la medición de las radiaciones emitidas, es decir, describe a mayor profundidad las características de la fuente de luz, mientras la segunda se encarga de medir la intensidad y el brillo de luz percibida por el ojo humano.

Los medidores de fotometría permiten a los profesionales de la luz determinar la verdadera percepción de la luz. La luminancia y iluminancia son las formas de medición en la fotometría, la primera hace referencia a la luz emitida en relación a cierto ángulo de emisión, mientras que el segundo término se refiere a la cantidad de luz que da sobre una superficie. 

Cabe resaltar que los medidores de luminancia e iluminancia pueden ser de gran utilidad para indicar el cómo serán percibidos los colores, además de aportar una gran variedad de valores útiles a la hora de producir y tener actividades que involucren directamente necesidades específicas de iluminación. 

Los instrumentos de medición están divididos en dos categorías, los que trabajan bajo un filtro y los que trabajan con una base espectral. Los que trabajan con filtros descomponen la luz en colores rojo, verde y azul, de este modo, pretenden igualar la respuesta del ojo humano a estos colores. 

Por otra parte, los de base espectral dividen las longitudes de onda individuales y cuentan con sensores que miden cada onda, lo que en suma da una estimación acerca de la intensidad de la luz inicial. Lo que no sólo logra medir la intensidad, sino también la energía en cada longitud de onda. Estos instrumentos son más efectivos con la luz LED debido a las características de los mismos.

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