“1917” y su impecable técnica

Dentro de las nominadas a los premios Oscar, “1917” ha sobresalido por su riqueza técnica, que incluso ha opacado un poco la atención hacia su el fondo de la historia. Pero la realidad, es que esa atención es más que merecida, en una película donde Sam Mendes y Roger Deakins han demostrado grandes habilidades cinematográficas.

Durante dos horas, “1917” logra sumergir al espectador en una historia acerca de dos jóvenes soldados que tiene como misión entregar un mensaje para evitar que mueran más de 1600 de sus compañeros, por si fuera poca la presión de la tarea, todo es contra reloj. Con esta premisa, es como la película bélica comienza a desarrollarse.

Lo primero y más notorio acerca de esta producción es el falso plano secuencia bajo el que se desarrolla, ya que a lo largo de toda la película sólo hay un corte visible, lo demás, es resultado de la unión de una serie de planos que en palabras de Mendes y Deakins van de los 39 segundos a los 8 minutos y medio. El editor, Lee Smith hace cortes imperceptibles para el espectador, lo que permite sumergirlo en el progreso de la trama.

Otro de los aspectos a destacar, es el trabajo de iluminación, mismo que comenzó desde la creación minuciosa de maquetas de los sets -previo a su construcción- con la finalidad de hacer pruebas y tener certeza de cómo los distintos tipos de luz afectarían la filmación. Con base en esta prueba, se hacían las puestas en escena y se planeaban los recorridos de la cámara.

Todo lo anterior, fue planeado bajo cronómetro ya que se debía tener el tiempo exacto en el que las escenas correrían. Otra parte importante, fue tener el cálculo del tiempo exacto en el que los protagonistas tardarían en atravesar el set, junto con esto, cada estructura debía estar adaptada con paredes desmoldables y atajos para favorecer el plano secuencia en los recorridos de la cámara

Vale la pena resaltar escenas específicas en el aspecto lumínico, una de ellas, es en la que la oscuridad de la noche es alumbrada únicamente por bengalas y un edificio ardiendo, lo que supone un gran trabajo de iluminación y cámara, además el mérito se incrementa por su larga duración. 

Estos, y más aspectos hacen que “1917”, sea técnicamente impecable y disfrutable para los amantes del cine, la fotografía y la iluminación. Y de forma justificada, dichos aspectos han llamado tanto la atención y hacen de esta película, una de las favoritas para llevarse el premio a mejor fotografía.

*Con información de espinof.com, blogs.diariovasco.com y sensacine.com 

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